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¿Quo vadis Mercosur?

13 abril 2011

Diario Norte

Al analizar la proyección actual de la integración regional sudamericana, surge evidente la necesidad de avanzar definitivamente en la constitución de los ámbitos de construcción de consensos políticos regionales.

El Parlamento Suramericano (Parlasur) es una institución necesaria que debe ser una herramienta para la integración y cuyo objetivo también es acelerar el funcionamiento pleno de la misma, ya que hasta la fecha ha tenido un rol más político antes que decisorio. El Parlamento del Mercosur sesiona desde 2007, aunque poco se conoce sobre su actividad, mientras que el alcance de sus resoluciones es limitado. En 2011 argentinos, brasileños, uruguayos, paraguayos y posiblemente venezolanos deberán votar a sus nuevos miembros. ¿Cómo funcionará este congreso regional? ¿O será necesaria una mirada al modelo europeo en busca de una estructura a imagen y semejanza de dicho Parlamento? El objetivo de su creación fue fortalecer y profundizar el proceso de integración, pero hasta ahora existe un amplio desconocimiento por parte de la población -al menos en la Argentina- respecto de cómo funciona, quiénes lo integran, qué medidas sanciona, cómo se financia y qué beneficios traerá para la vida de los habitantes del bloque regional.

El Parlamento del Mercosur se constituyó a fines de 2006, pero la sesión inaugural se realizó el 7 de mayo del año siguiente en la capital uruguaya. Ha aprobado en este tiempo una importante cantidad de declaraciones, recomendaciones y disposiciones, pero ninguna de aplicación obligatoria en los países miembros, puesto que el Parlasur tiene funciones consultivas y de control pero no se sobrepone a los parlamentos nacionales. El alcance de este organismo regional es, por ende, limitado, ya que no tiene poder decisorio: la aprobación de normas del Mercosur está reservada al Consejo del Mercado Común (sólo puede expresar su punto de vista y recomendaciones en un dictamen). Además, si el Congreso de un país miembro rechaza esta norma, deberá ser reconsiderada por los órganos máximos del bloque.

Rol político

Tiene en definitiva hasta ahora un papel político. En el Protocolo Constitutivo del Parlasur, se remarca entre sus propósitos “representar a los pueblos del Mercosur, respetando su pluralidad ideológica y política; asumir la promoción y defensa permanente de la democracia, la libertad y la paz; impulsar el desarrollo sustentable de la región con justicia social y respeto a la diversidad cultural de sus poblaciones y garantizar la participación de los actores de la sociedad civil en el proceso de integración”.

Para los especialistas, es necesario que en el menor tiempo posible se reglamente el artículo que se refiere al tratamiento rápido de los proyectos regionales en los respectivos Congresos Nacionales y de su entrada en vigor en los Estados socios: “El objetivo es lograr una efectiva formación e internalización de sus normas en los estados parte del Mercosur”.

“El Parlasur puede mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región, del mismo modo en que el Parlamento
Europeo lo hizo en el Viejo Continente. Con esa premisa, es necesario que algunos países del bloque reformen sus constituciones nacionales para permitir la vigencia de leyes sancionadas en el Parlamento regional. Tal vez no
estemos cerca de lograrlo, pero vale la pena el intento, porque la tendencia del mundo es regionalizar sus decisiones”.

Con sede en el edificio Mercosur, donde funcionó varios años atrás el lujoso casino de la rambla montevideana, la estructura del Parlamento es todavía de dimensiones modestas: dispone de un plantel de 31 empleados
permanentes (seis de ellos argentinos) repartidos en las secretarías Parlamentaria, Administrativa, de Relaciones Institucionales y Comunicación Social, y de Relaciones Internacionales e Integración. El presupuesto para su funcionamiento alcanzó en el año 2010 un total de 1.573.019 dólares aproximadamente, que fueron aportados
en partes iguales por las cuatro naciones fundadoras del Mercosur. Pero esta modalidad regirá tan sólo hasta que concluya la primera etapa de transición hasta el año próximo.

Luego, se debatirá una nueva forma de integración del capital en la que, se presupone, tendrán mayor incidencia los socios más ricos. El amplio espectro temático que pretenden atender los parlamentarios regionales se refleja en la decena de comisiones existentes, como asuntos jurídicos, educación, cultura, medio ambiente, vivienda, asuntos económicos y comerciales, seguridad y defensa, infraestructura, energía, trabajo y asuntos internacionales, entre otros. Además, cada año deben elevar un informe sobre la situación de los derechos humanos en la región.

También existe una comisión especial para la relación con los europarlamentarios tendientes a agilizar los vínculos entre América Latina y Europa. La Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana (Eurolat) sesiona desde 2006 con 150 miembros de ambos continentes y su función es aprobar resoluciones y recomendaciones que mejoren el desarrollo de la asociación estratégica biregional.

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